La Importancia de la Higiene y Esterilidad en el Cultivo de Setas

Cualquier cultivador de hongos, desde el aficionado hasta el profesional, aprende rápidamente una lección fundamental: la contaminación es el enemigo número uno. En el cultivo de setas, compartimos nuestro espacio de trabajo con millones de microorganismos invisibles que compiten constantemente por los mismos recursos que nuestros hongos. La diferencia entre el éxito y el fracaso a menudo se reduce a una sola palabra: higiene.
Por Qué la Esterilidad es Crítica
Los hongos que cultivamos crecen relativamente despacio comparados con muchas bacterias y mohos contaminantes. Una espora de Trichoderma o una bacteria puede multiplicarse exponencialmente en horas, colonizando el sustrato antes de que nuestro micelio tenga oportunidad de establecerse. El resultado es tiempo perdido, recursos desperdiciados y la frustración de ver cómo ese hermoso micelio blanco se transforma en una masa verde, negra o viscosa.
Técnicas de Cultivo y Sus Requerimientos
Trabajo con agar
El cultivo en agar es el corazón de cualquier laboratorio micológico serio. Aquí clonamos especímenes, aislamos cepas y mantenemos nuestra genética. El agar nutritivo es un paraíso no solo para nuestros hongos, sino para cualquier contaminante. Por eso, las placas de Petri deben esterilizarse en autoclave a 121°C durante 15-20 minutos. El trabajo de inoculación se realiza idealmente en una campana de flujo laminar o, como mínimo, junto a un mechero Bunsen que cree una columna de aire ascendente que aleje los contaminantes.
cultivo líquido
El cultivo líquido acelera dramáticamente la colonización al distribuir el micelio de forma homogénea. Sin embargo, los medios líquidos azucarados son especialmente vulnerables a la contaminación bacteriana. Cada jeringa de cultivo líquido debe prepararse con agua estéril y jarabe de malta previamente esterilizado en autoclave. Las jeringas mismas deben ser estériles, y el trabajo de inoculación requiere el mismo nivel de asepsia que el trabajo con agar.
Inoculación de Spawn de Grano
El grano (centeno, mijo, trigo) proporciona nutrición abundante y humedad ideal para el crecimiento micelial, pero también para los contaminantes. Los granos deben esterilizarse en autoclave durante al menos 90 minutos a 121°C para penetrar completamente cada grano. La inoculación debe hacerse en condiciones estériles, utilizando guantes desinfectados con alcohol isopropílico al 70% y trabajando rápidamente para minimizar la exposición al aire ambiente.
Pasteurización del Sustrato
Aquí es donde cambiamos de estrategia. Para el sustrato final (paja, virutas de madera, compost), la pasteurización reemplaza a la esterilización completa. ¿Por qué este cambio?
Esterilización vs. Pasteurización: Una Distinción Crucial
La esterilización mediante autoclave (121°C, 15 psi de presión) elimina virtualmente toda forma de vida: bacterias, esporas bacterianas, mohos, levaduras y virus. Es absoluta y necesaria para medios nutritivos ricos como agar y grano, donde cualquier contaminante podría prosperar.
La pasteurización, por otro lado, utiliza temperaturas más bajas (60-82°C durante 1-2 horas) para eliminar la mayoría de organismos competidores, pero no todos. Mata patógenos y la mayoría de mohos competitivos, pero permite que sobrevivan algunas bacterias beneficiosas y termófilas.
¿Por Qué Pasteurizar en Lugar de Esterilizar el Sustrato Final?
La respuesta es ecológica y práctica. Un sustrato completamente estéril es un lienzo en blanco donde el primer contaminante que llegue puede colonizar sin competencia. En cambio, un sustrato pasteurizado mantiene una microflora beneficiosa que ayuda a proteger contra nuevas contaminaciones, creando una comunidad microbiana que puede competir con posibles invasores.
Además, esterilizar grandes volúmenes de sustrato en autoclave es impráctico y costoso. La pasteurización se puede realizar con equipos simples: inmersión en agua caliente, vapor, o incluso en barriles adaptados.
Construyendo Buenos Hábitos
La higiene no es un acto único, sino una mentalidad constante:

Mantén tu espacio de trabajo limpio y ordenado
Desinfecta todas las superficies antes de trabajar con solución de lejía diluida o alcohol
Lávate las manos meticulosamente y usa guantes cuando sea apropiado
Trabaja rápido pero deliberadamente durante las transferencias
Nunca hables o respires directamente sobre cultivos abiertos
Mantén un registro de contaminaciones para identificar patrones

Conclusión
En el cultivo de hongos, la prevención vale infinitamente más que el tratamiento. No existe cura para un cultivo contaminado, solo la prevención meticulosa. Entender cuándo usar esterilización absoluta (agar, grano, cultivo líquido) versus pasteurización estratégica (sustrato final) es fundamental para optimizar recursos mientras se maximiza el éxito.
La buena noticia es que con práctica, estos protocolos se vuelven segunda naturaleza. Cada cultivador desarrolla su propio flujo de trabajo, sus rituales de limpieza, su forma particular de moverse por el laboratorio. Y cuando ves ese micelio expandiéndose limpio y vigoroso, sabes que todo el esfuerzo ha valido la pena.

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